A menudo llega el momento en que los servicios que Médicos Sin Fronteras ofrece ya no son necesarios, cuando, por ejemplo, una epidemia o un conflicto ha disminuido, o cuando las organizaciones locales son capaces de hacerse cargo de las operaciones.
 
No existe una fórmula rígida y específica para cuando esto ocurre; ni siempre es una decisión fácil. Se trata de un proceso muy complejo que depende del proyecto específico, del contexto inmediato, de las capacidades que existen en el terreno y de la evaluación del personal en el terreno y en nuestras sede.
 
En 2009, por ejemplo, MSF entregó sus programas de VIH / SIDA en Camboya a actores locales. En 2012, se traspasó el proyecto de atención a víctimas de violencia sexual en Guatemala, y se cerró su hospital Bon Marche en la ciudad de Bunia, en la República Democrática del Congo, porque se determinó que la situación en el área inmediata había mejorado y que las necesidades de emergencia eran mayores en otros lugares.
 
En cada caso, MSF hace lo mejor que puede para garantizar la continuidad de la atención de alta calidad. Y en muchos proyectos de MSF se hace hincapié en la capacitación de los empleados locales con la esperanza de ayudar a desarrollar habilidades más amplias en una sociedad determinada, que puedan emplearse para brindar la atención necesaria después de que MSF haya traspasado o entregado sus programas.
 

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