03.08.2017
A cuatro meses de que estallara el brote de cólera en Yemen, el número de casos nuevos a lo largo del país ha disminuido durante los últimos días pero muchas personas que se encuentran en áreas remotas siguen muriendo innecesariamente, declaró hoy la organización médico humanitaria Médicos Sin Fronteras. A menos que la ayuda se incremente de forma urgente y se aborde un enfoque preventivo a nivel de comunidad, las personas seguirán muriendo por esta enfermedad prevenible. 
 
Hasta ahora, más de 430,000 personas han sido afectadas por la enfermedad desde que se declaró el brote el 27 de abril de 2017. 
 
“Hace unas semanas, uno de mis vecinos sufrió de diarrea grave y vómitos,” dice Zayed Al Goidi, originario de Beit Al Ghwadi, un pueblo en el valle de Osman; una de las áreas más remotas de Amran. “Murió el mismo día pero nadie sabía por qué. No tenemos televisiones o teléfonos, y sólo algunos tenemos radios, así que nos tomó bastante tiempo saber que murió debido al cólera." 
 
Identificar la enfermedad no es suficiente para salvar a los habitantes de Osman, pues la mayoría de ellos no puede costearse un viaje para conseguir atención médica. “El centro de salud más cercano está a varias horas de camino desde el pueblo y el viaje cuesta unos 60 dólares,” dice Al Goidi. “Somos pobres y casi no tenemos medios para ganarnos la vida, ¿cómo podríamos pagar tanto dinero? Para salvar nuestras vidas tenemos que comprometer nuestra propiedad: nuestras tierras o las joyas de nuestras esposas.”
 
 
“Nuestros datos epidemiológicos han demostrado que el valle de Osman es una de las áreas más afectadas por el cólera,” dice Ghassan Abou Chaar, jefe de misión de MSF en Yemen. “Es un lugar remoto, las precarias condiciones de vida de las personas y su falta de conocimiento sobre el cólera han contribuido a la propagación de la enfermedad y el número de muertes. No podemos simplemente esperar y atender sólo a quienes lograron llegar a nuestros centros de tratamiento de cólera. Si no llegamos a los lugares como el valle de Osman, las personas seguirán muriendo." 
 
El Dr. Mohamed Musoke, coordinador de emergencias de MSF, viajó a Beit Al Ghwadi desde el hospital de MSF en Khamir, que está a 2 horas y media de distancia. “El camino es muy difícil y este lugar está bloqueado casi por completo. Para llegar cruzamos el río, la principal fuente de agua de la comunidad. Vimos a los animales beber del río, a las personas lavando su ropa y a las madres dando a sus hijos esa agua.”
 
A mediados de julio, los equipos de MSF distribuyeron artículos de higiene en cientos de casas en el valle de Osman y organizaron sesiones de concientización sobre el cólera. 
 
Desde que estalló el brote MSF ha proporcionado tratamiento para el cólera a más de 82,000 pacientes, es decir, una quinta parte de todos los casos identificados a lo largo del país. Para controlar el brote, MSF llama a otras organizaciones a coordinar una respuesta que incluya actividades de agua y saneamiento y educación en temas de salud. 
 
“Los pozos y tomas de agua necesitan ser tratados y las personas necesitan recibir educación sobre las formas en que pueden protegerse del cólera, especialmente ahora que se acerca la temporada de lluvias,” dice Abou Chaar. 
 

LEER MÁS 

 

“La catástrofe del cólera en Yemen sólo ha sido un toque de atención en una crisis desatendida”

 

Entradas relacionadas