15.06.2017
Desde marzo, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha tratado más de 300 bebés por malnutrición en Qayyara, una ciudad a unos 40 kilómetros al sur de Mosul. La mayoría de estos bebés tenían menos de seis meses. Fueron llevados hasta las instalaciones de MSF por sus familias, quienes huyeron de la parte sitiada en el oeste de Mosul y Shirqat, áreas actualmente controladas por ISIS.
 
Los bebés resultaron desnutridos ya que sus madres no fueron capaces de amamantarlos, debido al trauma y las condiciones de vida en Mosul, sumado a lo difícil y extremadamente caro que es conseguir leche de fórmula, tanto en las áreas sitiadas de Irak controladas por ISIS como en los campos donde están viviendo ahora. En algunos casos, las madres recurrieron a llenar las mamaderas de sus bebés con té negro o agua azucarada, en lugar de leche. Muchos otros infantes también sufren de otras enfermedades luego de sus travesías, pero el acceso a atención médica en Mosul es extremadamente limitado.
 
En el Centro de Nutrición Terapéutica Intensiva de MSF, los bebés son alimentados con leche terapéutica especialmente formulada para ayudarlos a volver a tener un peso normal y recibir también tratamiento para co-infecciones (como diarrea e infecciones del tracto respiratorio) a las que los niños desnutridos quedan extremadamente vulnerables ya que sus sistemas inmunológicos comienzan a fallar.
 
 
 
"Aquí han habido muchas interrupciones de la lactancia materna. Así que hemos realizado numerosas preguntas para conocer las razones. Hay un montón de factores diferentes que entran en juego, pero también sabemos que uno de los mayores problemas para el amamantamiento es el estrés psicológico. Muchas de las madres con las que hemos estado hablando se encuentran sometidas a un gran estrés psicológico. Y ahora la mayoría de ellas viven en campos para desplazados internos, por lo que su día a día es muy estresante y su futuro muy incierto. Puede sonar muy simple, pero cuando están desnutridos realmente tienen muchos problemas con la alimentación. Sus intestinos dejan de funcionar adecuadamente y dejan de absorber los alimentos de forma apropiada, por lo que tenemos que alimentarlos con fórmulas terapéuticas especiales para ayudar a que esos órganos funcionen nuevamente; no es como la leche normal. Pueden tener muchos efectos secundarios mientras esto está sucediendo: tienen diarrea y vómitos. Los niños desnutridos tienen sistemas inmunológicos muy débiles; así que la mayoría de las veces tienen infecciones además de desnutrición", sostiene Megan Hock, coordinadora del Centro de Nutrición Terapéutica Intensiva de MSF. 
 
NOTA: MSF está viendo un gran número de bebés malnutridos en Qayyara. Otros actores que trabajan en el área son responsables de la detección y supervisión de la desnutrición general, pero hasta el momento, las cifras no son representativas de una preocupación generalizada. El problema que ve MSF se relaciona específicamente con los bebés.
 

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